¿QUÉ ES LA PAZ?
Es un largo camino de perdón y reconciliación,
donde nos desprenderemos de las cargas acumuladas en nuestas almas;
cadenas que nos han habitado
durante millares de días y noches lúgubres,
nuestro corazón y nuestro pensar;
cruces que nos han impedido vivir una nueva vida,
donde el sol de la justicia,
el sol de la educación,
el sol del bienestar,
nos irradie a todos,
y ser nosotros mismos
protagonistas de nuestro propio destino.
Es volver a empezar a vivir,
llenos de convicción y esperanza,
es ponernos de acuerdo para que no haya un muerto más,
un desplazado más, ni un desaparecido más,
ni un secuestrado más;
es que haya justicia igual para todos los colores
que habitan esta patria grande para todos.
Es repartir con igualdad la riqueza de nuestros mares,
de nuestras montañas, de nuestros ríos, de nuestra tierra,
donde cada hombre tenga la oportunidad
de ser más digno cada día
y pueda volar con libertad y esplendor
sembrando sus sueños.
Es arrepentirse sinceramente
de las conductas malignas que habitaron nuestro corazón,
es dejar volar al que sueña,
respetando su forma de ver y concebir el futuro,
es aceptar el ideario de la mayoría,
así no compartamos sus imágenes.
Es que haya oportunidades de vida,
de trabajo, de educación, de justicia, de salud,
y cada uno de nosotros pueda tener un jardín en su casa,
donde pueda vivir, descansar y soñar con la alegría
que nos da cada día vivido.
Si los hombres no vamos a la guerra.
Si los hombres no vamos a la guerra
no habrá quien cargue las municiones
ni quien dispare los fusiles
ni quien cuente los muertos
ni quien imponga las condecoraciones.
Si los hombres no vamos a la guerra
las balas morirían de sed
los helicópteros y los aviones morirán decrépitos
y los hangares serán panaderías
donde se saciará el hambre de cada día.
Si los hombres no vamos a la guerra
se extinguirá la ignorancia que alimenta la violencia
en los cuarteles crecerá el trigo
las salas de tortura serán aulas de ciencia
donde se repartirán conocimientos y besos.
Si los hombres no vamos a la guerra
nuestros hijos verán la primavera
alumbrada por el sol de nuestras manos
y nuestros nietos escucharán
los cuentos de sus abuelos.
Si los hombres no vamos a la guerra
nuestras mujeres verán los colores del arcoiris
en explosiones de mil colores
y mis versos caminarán sembrando simiente
en esta tierra empedrada de oro y esperanza.
Si los hombres no vamos a la guerra
la patria entera será un eterno paraíso
donde se repartirá amor, trabajo y estudio
y Dios sentiría envidia de ver
lo que él no fue capaz de hacer.
Habla abiertamente.
Sin temores ni miedos,
que el mundo es ancho y ajeno,
y nadie tiene la verdad verdadera,
todos tenemos nuestras propias verdades.
Habla, habla abiertamente
sin prevenciones y sin miedos,
sólo el debate de las ideas
nos dará la razón.
Siembra tus imágenes, tus sueños,
no tengas miedos,
estamos en un nuevo amanecer,
donde la razón triunfó
sobre la noche del sátrapa.
Hoy los caminos se abren con plenitud y esperanza,
no te dejes humillar por las heridas sangrantes.
Todos los días hay que volver a empezar.
Hoy nuestras almas son nuestros argumentos.
Donde hubo sangre hay cicatrices,
pero cada día es una nueva oportunidad para volver a vivir,
para aprender a desaprender lo aprendido en la noche sin luna,
donde el temor, el terror y la imposición
eran la razón del villano.



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