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Ciencia, tecnología e innovación en la industria 4.0

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El desarrollo del capitalismo ha dependido, en gran medida, de los avances tecnológicos, como lo ha demostrado la historia en diversas sociedades contemporáneas. Desde antiguos inventos, como el fuego y la rueda, hasta recientes innovaciones surgidas a través de la Cuarta Revolución Industrial (4RI)1—IA, Internet de las cosas, Robótica, Bioingeniería, Nanoingeniería y las Ciencias de la Información y la Comunicación—; estos avances han impactado enormemente en los procesos de producción y han generado diferentes medios de acumulación de capital, en los cuales subyacen no solo las contradicciones entre los trabajadores y los capitalistas, sino también entre los mismos capitalistas, por medio de la competencia que, en ocasiones han forjado monopolios y oligopolios.

Sin embargo, tales contradicciones se han agudizado en el devenir del desarrollo del sistema-mundo moderno, ya que ha provocado la emergencia de un nuevo orden mundial, en donde las corporaciones multinacionales y la expansión internacional de los mercados financieros han debilitado al Estado en lo referente a las garantías de los derechos sociales. Para el economista y sociólogo italiano, Geovanni Arrighi y la socióloga estadounidense Beverly J. Silver (2001), estas dinámicas gravitaciones de fuerzas se enmarcan en un modelo evolutivo en el que la hegemonía cuando se expande, provoca caos y del caos brota un nuevo orden hegemónico.2

Pero, ¿qué efecto tiene esto para América Latina debido a que posee un caudal de recursos naturales? Para Claudio Katz (2024), se encuentra en una encrucijada global, ya que hay una disputa entre China y Estados Unidos, por la riqueza natural que dispone del “42% al 45% del agua dulce, la mitad de la biodiversidad, e inconmensurable reserva de petróleo, gas y minerales. A su vez, el 80% de litio, el 93% de estroncio, el 61% de la fluorita, el 59% de la plata, el 56% del renio, el 54% del estaño y el 44% de la platina” (p.90).

Corrientes de pensamiento en el desarrollo latinoamericano.

A pesar de esta abundancia, América Latina enfrenta retos abismales para impulsar el desarrollo científico, tecnológico, la distribución equitativa de recursos y protección de los derechos sociales, lo que evidencia las contradicciones que se manifiestan en el sistema-mundo moderno en su relación con las economías periféricas. De hecho, en las décadas de los 50 y 80 del siglo XX, surgió un “choque de paradigmas” en los cuales se destacaron diversas corrientes de pensamiento que se dedican a estudiar de forma diferente el tema del desarrollo latinoamericano.

Entre ellas, el estructuralismo cepalino de Raúl Prébisch (1981) y su devenir nacional desarrollista con Celso Furtado (1982) y Aldo Ferrer (1993); la escuela de la teoría de la Dependencia en su versión marxista, Ruy Mauro Marini (1986), Theotonio Dos Santos (1970), Vania Bambirra (1978), Ana Esther Ceceña M. (2017) y el más híbrido André Gunder Frank (1983) y, en su versión desarrollista estrechamente vinculada a las tesis estructuralistas (Enzo Faletto (1988) y Fernando Henrique Cardoso (1988), quien luego hace un giro liberal); la filosofía de la liberación de Enrique Dussel (2007), Rodolfo Kusch (1973) y Arturo Andrés Roig (1981) entre otros, que tiene estrechos vínculos con la teología de la liberación y confluye luego con el giro decolonial donde se observa una mayor influencia del posestructuralismo; y, en el plano de las relaciones internacionales, debemos hacer referencia a la escuela de la Autonomía por el argentino Juan Carlos Puig (1980) y el brasileño Helio Jaguaribe (1973), que será el blanco argumental del realismo periférico (Merino y Narodowsk, 2019; Dos Santos, 2002).

En este contexto, el propósito de este escrito es realizar un análisis sobre la reestructuración que está teniendo el sistema-mundo moderno con los avances de la ciencia y la tecnología en el que su devenir continua prolongando y profundizando las desigualdades entre países y, sobre todo, el caso de Colombia y el departamento del Cesar rezagadas con los efectos que esta generando la Cuarta Revolución Industrial (4RI) en estos tiempos contemporáneos. Por lo tanto, es necesario la inversión en la Investigación y el Desarrollo (I+D), las Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI) y la formación avanzada en los diferentes saberes que son fundamentales para desarrollar la ciencia y la tecnología. Para ello, se utilizaran como fuentes principales los últimos informes publicados por el Observatorio de Ciencia y Tecnología (OCyT), disponibles hasta el 2023. A continuación, se abordarán los concepto de ciencia, tecnología e innovación en el marco de estos hechos.

Ciencia, tecnología e innovación en la cuarta revolución industrial.

La Cuarta Revolución Industrial (4RI) surge después de la Segunda Guerra Mundial (1939- 1945). Durante este período, la ciencia y la tecnología no solo continuaron transformando el sistema-mundo moderno, sino que también incursionaron en campos inexplorados, como las energías nucleares, la petroquímica, la electrónica, la farmacéutica, la aviación y la automatización industrial, entre otros avances. Aunque estos desarrollos aparecieron en contextos específicos durante el siglo XX, es en el siglo XXI cuando se consolidó la era de la velocidad sobre la duración.

Hoy, nos encontramos en la era de la innovación impulsada por la ciencia y la tecnología en el marco de la Industria 4.0, donde convergen tecnologías físicas, digitales y biológicas. Estas tecnologías están reemplazando, en muchos casos, la mano de obra humana por máquinas automatizadas. Vivimos en la era de la “tecnociencia fáustica”, donde los límites parecen desvanecerse. Pero, ¿cómo se entienden la ciencia y la tecnología en la Industria 4.0? Los términos “ciencia” y “tecnología” tienen raíces etimológicas distintas. La palabra “ciencia” proviene del latín scire, que significa saber o conocer; su equivalente en griego es sophia, que se refiere al arte de saber. Por otro lado, “tecnología” deriva del griego technikos, que alude a la artesanía y los procedimientos hábiles. Ambas están intrínsecamente relacionadas, uniendo el saber con el saber hacer.

En este contexto, el ingeniero alemán Markus Kröll (2007) plantea tres afirmaciones fundamentales sobre la tecnología:

1) “Conocimiento de las relaciones científico-técnicas, en la medida en que se aplica en la solución de problemas técnicos, vinculado con aspectos económicos, organizativos, políticos y sociales.
2) Conocimientos y habilidades para resolver problemas técnicos.
3) Recursos que sirven para implementar de manera práctica los conocimientos
científicos” (kröll, 2007; p.24).

Estas afirmaciones subrayan la importancia de la tecnología no solo como un conjunto de herramientas, sino como un sistema integrado que combina conocimiento teórico, habilidades prácticas y consideraciones contextuales. Por ello, los países que invierten significativamente en innovación, ciencia y tecnología tienden a adquirir mayor poder e influencia en el orden mundial, como ocurre actualmente con Estados Unidos y China. De hecho, China ha logrado superar a Estados Unidos en términos de avances en innovación, ciencia y tecnología.

Frente a este escenario, América Latina enfrenta un rezago considerable. No obstante, la llegada de la Industria 4.0 representa una oportunidad para generar condiciones que permitan el intercambio de experiencias entre sociedades más avanzadas y aquellas en desarrollo. Sin embargo, es crucial que estas colaboraciones no se limiten a la explotación de recursos naturales y mercados, sino que incluyan la transferencia de tecnología y la generación de valor agregado para las poblaciones locales. De lo contrario, los países latinoamericanos podrían verse condenados a perpetuar su dependencia tecnológica y económica.

Además, otro aspecto importante es aumentar la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) y las Actividades en Ciencia y Tecnología (ACTI), para impulsar el proceso de modernización de los diferentes sectores productivos y, que luego, se hagan competitivo en las dinámicas del sistema-mundo. Pero, ¿cuál es la situación de Colombia en ciencia y tecnología? Esta es una pregunta que realmente lleva a mostrar la manera de cómo se combate la ignorancia en la sociedad colombiana.

LEER PARTE DOS. La inversión en investigación, desarrollo y actividades de ciencia y tecnología en Colombia.

  1. La expresión Cuarta Revolución Industrial (4RI) fue acuñada por el fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, en 2016. Según Schwab (2016: 29-44), esta revolución estaría impulsada por tres grupos de megatendencias tecnológicas: física, digital y biológica; las cuales no actúan de manera aislada, sino que se interrelacionan para impulsar la transformación de las sociedades. ↩︎
  2. Giovanni Arrighi y Bererly J. Silver (2001) explican que el ciclo hegemónico se da por medio de “la expansión sistémica y las rivalidades interestatales y la competencia interempresarial dan lugar a nuevas configuraciones de poder, provocando un caos sistémico. Este caos, caracterizado por la concentración de recursos sistémicos, conduce finalmente a la reorganización sistémica bajo el nuevo Estado hegemónico/Emulación del nuevo Estado hegemónico” (p.37). De esta manera, es que analiza la transición hegemónica en la cual se pasó de la holandés (XVII) a la británica y de la británica (XIX) a la estadounidenses (XX) ↩︎

JANNER SANJUANELO OBREGÓN.

Sociólogo, especialista en Gobierno, maestría en Educación, y aspirante a doctorado en Ciencias Sociales, en Universidad Nacional de La Plata, Argentina.


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Una respuesta

  1. Avatar de ByRoLix

    Sequence de su mailing

    Gracias y cariños, Lic. Rosario Lix Klett Instagram @byrolix


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