La economía y las actividades comerciales son la base, el motor, el sostén de todos los países, pero para nadie es un secreto que muchas naciones sostienen esa economía y hacen negocios de dudosa procedencia, es decir actividades ilícitas que mueven enormes cantidades de dinero y convierten a esos países en grandes potencias, no solo económicas sino militares, con negocios como las drogas, armas, trata de personas, prostitución, haciendo víctimas a jóvenes, migrantes y llegando a prácticas extremas como el tráfico de órganos.
Antes de la aparición de las drogas, esas denunciadas por los medios de comunicación y comercializadas por algunos países como la cocaína, la marihuana, entre otras, se hablaba mucho del opio, una sustancia narcótica que se extrae de la flor de la amapola, conocida comúnmente como adormidera; sus principales cultivadores y distribuidores fueron los países asiáticos, donde fue utilizada en tiempos pasados con fines medicinales y rituales.
En épocas pasadas también podemos citar la temporada de la bonanza marimbera y algodonera para los años 70 y 80, cuando la costa Caribe colombiana, en especial la Sierra Nevada de Santa Marta, era el centro de esos negocios, en donde se manejaban considerables sumas de dinero, su principal destino era Estados Unidos, cuyos traficantes llevaban en sus avionetas privadas cargamentos de la mejor marihuana del mundo, según ellos.
El cultivo de la marihuana, con relación a otras actividades del campo, era abismal, los campesinos dejaron de sembrar productos de pancoger para dedicarse a la siembra de esta planta, un quintal para esos años valía $110000, mientras que uno de café no llegaba a los $50000 y el de fríjol estaba cerca de $20.000, esto motivó a muchos campesinos a dedicarse al cultivo y tráfico de marihuana.
Los políticos, artistas y hasta deportistas de Colombia, de ese entonces eran nombrados en las canciones vallenatas por los grandes artistas del momento como Diomedes Díaz, Los Betos, Jorge Oñate, El Binomio de Oro, Poncho Zuleta y hacían parte de las noticias del momento, quienes se decía que tenían vínculos comerciales o amistades con capos de la drogas con nombres sonoros y rimbombantes o llamativos como Luky Cotes, Santa López Sierra, Samuel Alarcón, El Gavilán Mayor, Felipe Elhach, por mencionar sólo algunos.
Hasta en la política durante el gobierno de Alfonso López Michelsen, se vio salpicado, ya que se hablaba de la ventanilla siniestra, cuando en el Banco de La República se recibía y se lavaba el dinero de los grandes jefes narcotraficantes, esa era una economía ilícita.
Sin olvidar el tráfico de drogas con la cocaína y la violencia que se generó con los grandes carteles de ese negocio, en Medellín con Pablo Escobar, los hermanos Rodríguez Orejuela en Cali, el primero dado de baja y los otros fueron extraditados a Estados Unidos, siendo el país del norte el mayor comprador y consumidor, pero nunca fueron extraditados ciudadanos gringos de allá para nuestra nación.
Fue una temporada de mucha violencia, enfrentamientos de narcos con el gobierno, guerras entre ellos mismos por el control del negocio, bombas, secuestros y atentados en toda Colombia, los jefes de los carteles de la droga, hasta le pusieron precio a la cabeza de los policías, se pagaba un millón de pesos quien diera de baja a un miembro de la policía o del ejército.
También estaba la economía lícita, la época del algodón, cuando en Codazzi departamento del Cesar, se conoció como la capital blanca de Colombia por la siembra de este producto, lo que generó mucho empleo a nivel nacional, lamentablemente fue en la misma era de la bonanza marimbera y las ganancias que generaba el tráfico de la marihuana eran mucho más rentables.
Igual se pueden citar las exportaciones que hace Colombia con el Café, por eso en considerado uno de los mayores productores de este grano, las que generaron $3900 millones de dólares en el año 2024, así como el de flores otro gran negocio, en especial para Estados Unidos, las que alcanzaron un valor de $2385 millones de dólares.
Más adelante, los gringos descubrieron la marihuana transgénica, que se cultiva en menor tiempo y de mejor calidad, acabando con el negocio para los colombianos, así mismo ocurrió con el algodón, cuando se empezó a cultivar con semillas modificadas y apareció el algodón sintético, también de mejor calidad y elaborado en menor tiempo.
Para estos años, con los adelantos de la ciencia y la tecnología, la competencia en el comercio y las transacciones económicas, sean lícitas o ilícitas son mucho más difíciles, en especial con el negocio de las drogas y las armas, dos grandes motores muy poderosos en donde están involucradas las grandes potencias del mundo, no solo por mantener la hegemonía económica, sino militar.
Las drogas siguen siendo un negocio muy lucrativo, con la aparición de otros productos como el fentanilo, que en realidad es un analgésico, pero que tiene una potencia 100 veces superior a la morfina y 50 veces que la heroína, por eso el grave daño que causa en los adictos a su consumo.
El tráfico ilegal de personas también es otra economía ilegal, se utiliza en el cruce ilegal de personas, así como la trata de personas en donde se explota a la víctima con trabajos forzados, con la esclavitud, explotación sexual y hasta la extracción de órganos. Según La Organización Internacional del Trabajo y la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito (UNODC) en América Latina y el mundo, estas dos actividades son las que generan más dividendos.
Las ganancias alcanzan $150000 millones de dólares al año, en donde se comercializan hombres y mujeres de distintas edades, incluso menores, son obligados a trabajos esclavizantes, matrimonios serviles, así como a la prostitución. El portal de noticias de economía “Dinero” informa que las bandas criminales invierten entre $4000 y $6200 dólares para enviar a una persona a países asiáticos, lo que les puede generar entre $400 y $2500 dólares diariamente.
Estados Unidos sigue siendo uno de los mayores consumidores de drogas en el mundo, no solo de fentalino, sino de otros productos, pero tiene el descaro de señalar y descertificar a otras naciones, por el negocio de las drogas, mientras allá las cifras de adictos cada vez aumentan, pero nunca atrapan a los que reciben las drogas en tierras norteamericanas.
Sin dejar de lado el negocio de la fábrica y venta de armas, en donde el imperio gringo también lidera las estadísticas, siendo el mayor en estos negocios, con exportaciones del 40% para los años 2020 y 2024, superando a Francia y a Rusia que alcanzaron el 10% y el 8% en el mismo período, es decir que viven de las guerras y de las naciones que necesitan de sus servicios, pero al mismo tiempo hablan de paz y democracia, el cinismo y el descaro en su máxima expresión.

IVÁN FERNANDO MÁRQUEZ GÓMEZ
Periodista nacido en Valledupar, ha ejercido la comunicación social por más de 20 años en Colombia y Venezuela. Su pasión es plasmar su pensamiento y sentir personal mediante crónicas, ensayos, opiniones, cuentos y poemas. Puede contactarlo en el email nabusimake3@gmail.com



Tu opinión es bienvenida