Una flotilla en el mar Mediterráneo con 450 pasajeros, fue interceptada por miembros de la marina israelí, impidiendo que la ayuda llegara a su fin en hechos sucedidos el miércoles 1 de octubre. La flotilla llevaba ayuda, principalmente medicinas y alimentos, para los habitantes de la zona de Gaza, zona en conflicto. Israel y su primer ministro, utilizan así el hambre como arma de guerra y no permiten ayuda o colaboración a los civiles de ese territorio.
Nuevamente Israel y su primer ministro Benjamín Netanyahu, con el beneplácito, el silencio y la complicidad de los países más poderosos del mundo, así como de las leyes y entidades mundiales que deben impedirlo, viola las leyes y trata a las personas como si fueran de su propiedad o una mercancía, deteniéndolas o llevándolas a prisión, por querer ayudar a los que sufren con la violación de los derechos humanos en la Franja de Gaza, en Palestina y sus al rededores; entre los detenidos hay dos colombianas, Manuela Bedoya y Luna Barreto.
La violación es en todos los aspectos, a las personas y a las leyes limítrofes, estas dicen que son 12 millas al interior del mar, que les pertenece a cada país, pero Israel se apropia de todo más allá de esa zona y detiene a todo el que se acerque por esos lugares, una clara infracción y delito a la libre circulación por aguas internacionales.
Demostrando una vez más con esto, que en el mar mediterráneo, no hay ningún plan de paz de Benjamín Netanyahu, como pretende hacer creer cuando se reúne con sus cómplices y financiadores militares y económicos como Donald Trump y los miembros del La OTAN; además, Israel quiere construir resorts en Palestina y la Franja de Gaza, diciendo que quien se quiera quedar debe pagar por ello, así como apoderase de esa zona, por donde pasa una gran cantidad de petróleo, en inmediaciones del canal de Suez, ente el Mediterráneo y mar Rojo.
Cuando el presidente Petro dice que el mundo debe unirse y protestar por ese genocidio que se viene cometiendo en Palestina y la Franja de Gaza, desde hace varios años y que los gobiernos deben mandar apoyo a los habitantes de esa zona con los militares, porque Palestina no tiene ejército, no está hablando de una guerra, es un exterminio.
Los opositores en Colombia protestaron y pegaron un grito en el cielo por esa petición, diciendo que eso es imposible, pero cuando los gobierno anteriores lo hicieron, mandando soldados colombianos, eso sí era muy bueno, como los veteranos del Sinaí, precisamente en territorio israelí, una guerra en donde Colombia no tenía nada que buscar allá, lo hicieron los políticos de esa época, solo por obedecer y complacer a Estados Unidos y sus intereses económicos y políticos.
En todas partes del mundo hubo manifestaciones y protestas por esas detenciones, el mundo está despertando y se cansó de las injusticas y del abuso de Israel y de su primer ministro Benjamín Netanyahu, en Colombia también se sintieron las protestas, en Bogotá frente a la sede de la ANDI (Asociación Nacional de Industriales) se acercaron los manifestantes, pero fueron desalojados por el ESMAD, una clara violación a la protesta pacífica, obedeciendo órdenes del alcalde de Bogotá Carlos Fernando Galán, rival político del presidente Petro.
La gran pregunta es ¿Si el ataque fuera a uno de los países latinoamericanos, bombardeando, asesinando y expulsando a niños, mujeres y ancianos y a los habitantes de todo ese territorio, defenderían a Israel, a USA y a sus cómplices, los enemigos del actual presidente de Colombia?
Por todas estas acciones de Israel el Presidente Gustavo Petro rompió relaciones con el gobierno Israelí, expulsando a todos sus diplomáticos y acabando con el TLC, Tratado de Libre Comercio.
Una cosa es ver y escuchar los problemas y dificultades por la televisión y las redes sociales y otra muy distinta es padecerla en carne propia, todos esos ciudadanos pobres, trabajadores, que viven del día a día, los que critican a Petro y a sus peticiones de justica, se parecen más a él, que a Donald Trump y al invasor, ladrón y genocida de Benjamín Netanyahu, no se trata de partidos políticos, de ser de la izquierda o de la derecha, simplemente, se pide que exista justicia y la justicia es darle a cada quien lo que realmente se merece.

IVÁN FERNANDO MÁRQUEZ GÓMEZ
Periodista nacido en Valledupar, ha ejercido la comunicación social por más de 20 años en Colombia y Venezuela. Su pasión es plasmar su pensamiento y sentir personal mediante crónicas, ensayos, opiniones, cuentos y poemas. Puede contactarlo en el email nabusimake3@gmail.com



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