En un paso que ha encendido las alarmas de organizaciones defensoras del derecho a la privacidad, el gobierno británico adelanta una reforma a su política de reconocimiento facial mediante inteligencia artificial, en la que redefine la captura de imágenes de los transeúntes en lugares públicos con el eufemismo de «extracción de datos», lo cual hace temer que la vida pública de los ciudadanos se convierta en un laboratorio de vigilancia.
La organización «RECLAIMTHENET.ORG«, reconocida por su activismo en la defensa de la libertad digital y la neutralidad en internet, ha emitido un comunicado en el que señala que el sistema de investigación policIal en el Reino Unido está corrompido, pero el intento de reforma propuesto por la Home Secretary (Ministerio del Interior), sólo traerá más cámaras de reconocimiento facial y un «cheque en blanco» para que en el futuro se implementen más medidas de vigilancia sin el debido debate público.
El gobierno planea gastar cerca de £140 millones en inteligencia artificial y tecnologías de reconocimiento facial durante 2026, con la promesa de que esto liberará hasta seis millones de horas de trabajo policial al año, el equivalente a 3000 agentes de policía.
La idea es que el software de inteligencia artificial analizará circuitos cerrados de televisión, timbres, imágenes de teléfonos móviles, detectará videos falsificados (deepfakes), realizará análisis forenses digitales y manejará tareas administrativas como diligenciar formularios, redactar oficios y transcribir testimonios y entrevistas.
Shabana Mahmood, titular del ministerio del interior británico, justifica su reforma en el hecho de que el modus operandi de los criminales se está haciendo más inteligente y sofisticado, mientras que los oficiales de policía se ven atascados en tareas de otra era; la funcionaria promete «desplegaremos tecnología de última generación para que más agentes salgan a las calles y encarcelar a violadores y asesinos».
Una lógica fácil con grandes consecuencias.

Bajo la lógica de la ministra Mahmood pocos estarían en desacuerdo con que los policías se ven a veces sepultados en papeleo, pero hay preocupación en torno a las consecuencias.
El reconocimiento facial en tiempo real se está expandiendo de forma agresiva. El número de furgonetas policiales equipadas con esta tecnología se multiplicará por cinco, de diez a cincuenta, operando en todo el país. Estos sistemas escanean rostros en espacios públicos y los comparan con listas de vigilancia de personas buscadas. Esto es una forma de vigilancia masiva y, cuando los sistemas automatizados se equivocan, las consecuencias recaen en personas reales.
Como fue el caso de Shaun Thompson, un activista contra las agresiones con arma blanca, que desarrolla su labor social a través del apoyo psicológico a menores de edad en barrios vulnerables de Londres; Shaun fue detenido en julio de 2025, mientras dirigía una de sus actividades cuando las cámaras de reconocimiento facial lo señalaron como objetivo de la base de datos policial; oficiales lo detuvieron por cerca de una hora, obligándolo a presentar sus huellas digitales y otras formas de identificación personal, con las que demostró claramente que él no era la persona buscada por la policía.
Las autoridades británicas han adoptado la lógica «panóptica», de vigilancia total, antes de implementar otras estrategias de prevención al crimen, argumentando que la sensación de ser vigilado constituye en sí mismo un disuasivo eficaz, al llevar a que agresores potenciales no ejecuten sus intenciones.
La ministra Mahmood finalizó su anunció poniendo como ejemplo la adopción del sistema de identificación mediante huellas digitales, el cual hace más de 100 años fue criticado como una medida en contra de las libertades individuales, pero hoy no se concibe la vida civil sin el uso de este recurso rápido y eficaz.
INFOUPAR.COM, redacción internacional.



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